Cuadro composición obb'2008

(Tapa del libro: Dos mujeres corriendo en la playa, de Pablo Picasso, 1922)
Este es un libro que toda mujer debería leer… para despertar…
Sus 563 páginas, nos invitan a leerlo despacio, por etapas… meditando… porque página a página, cuento a cuento, nos permitirá irnos reconociendo piel adentro… nos irá conectando con nuestra Mujer Salvaje.
“Mujeres que corren con los lobos” escrito por la psicoanalista jungiana Clarissa Pinkola Estés, nos habla de la mujer salvaje que nos habita, entendiendo a ésta como la sustancia íntima de la psique femenina colectiva en estado puro.
La autora a partir de una serie de mitos interculturales, cuentos de hadas e historias, nos revela el camino para ayudarnos a recuperar la salud espiritual a través del conocimiento interior.
"Mujeres que corren con los lobos" es una invitación a recoger la sabiduría de la mujer desde lo profundo de los tiempos y de la mujer primitiva que circunda la tierra, aprendiendo a respetar en nosotras mismas lo intuitivo, lo sexual y lo cíclico.
El camino conduce a las mujeres hacia el conocimiento cada vez más profundo de sí mismas: las edades de las mujeres, la manera de actuar de la mujer, su sabiduría y su fuego creador.
Las mujeres salvajes, saben instintivamente cuando tienen que morir las cosas y cuando tienen que vivir; saben cómo alejarse y cómo quedarse.
La palabra "salvaje" se utiliza en su sentido original que significa VIVIR UNA EXISTENCIA NATURAL: en la que se posee una integridad innata y unos límites saludables.
Las palabras "mujer" y "salvaje" hacen que las mujeres recordemos quiénes somos y qué es lo que nos proponemos. Personifica la fuerza que sostiene a todas las mujeres, aunque algunas parecemos haberlo olvidado, o lo recordamos tarde.
Saca a relucir, lo que toda mujer tiene por dentro, esa vida secreta, esa fuerza poderosa llena de buenos instintos, creatividad apasionada y sabiduría eterna….
Muchas mujeres lo perdemos en aras de la modernidad, de herencias culturales empobrecedoras. Todos estos factores nos hacen comportarnos de un modo muy diferente a como somos en realidad, nos hacen huir a un mundo que no es el nuestro, en el que muchas veces lucimos competentes, hermosas e independientes, pero nos sentimos profundamente desgraciadas.
Pinkola nos obliga a observar la naturaleza para respetar sus ciclos y respetar los nuestros. La base de la sabiduría femenina estriba en respetar los tiempos de gestación, vida y resurrección. Tal como lo hace la naturaleza.
El mal llamado sexo débil aparece aparejado en este libro al comportamiento de los lobos: salvaje pero crucial para el desarrollo de la personalidad humana. Hay tantos factores culturales que han ido minando en el sexo femenino su verdadera naturaleza como la obsesión por la perfección en la belleza física y en lo profesional descuidando así la esencia del verdadero amor que le está siendo vedado a las mujeres en su loco afán narcisista. La autora incluso rechaza el concepto de la mujer delgada. Señala que la mujer debe seguir las formas físicas de sus antecesoras y no las de la moda porque atentan contra su naturaleza.
Atraves de sus páginas comprendemos cómo las enseñanzas iniciales en la vida de una mujer en el mundo de hoy, que nos llevan a "ser amables", nos inducen a las mujeres a pasar por alto nuestras intuiciones. Sin darnos cuenta que, en este sentido, se nos enseña deliberadamente a someternos a los depredadores.
La mujer ha de distinguir lo que es bueno para ella y lo que no. No podrá desarrollarse mientras siga siendo la criada de todo el mundo, o compitiendo en un mundo masculino, desde los parámetros impuestos por un mundo sexista... Las mujeres debemos aprender a manejarnos en el mundo desde nuestro lugar, profundo e intuitivo, creativo y perspicaz, intenso y sabio… Invirtiendo la ecuación…
Las mujeres que tratan de ocultar sus más profundos sentimientos se están matando… y de eso se trata, de aprender a vivir, desde lo mas profundo y sabio de nosotras mismas.
Muchas de nosotras, despertamos a este conocimiento, intuitivamente, remontando los 40, cuando nuestra ingenuidad se hace trizas contra los reveses de la vida… y es , entonces, que decidimos conservar la inocencia que nos abre a la curiosidad de la vida y sus misterios, pero desechamos la ingenuidad para volver a nuestra esencia… dejan de definirnos los de afuera y caminamos hacia nuestra profundidad… Y es el momento en que más nos temen algunos los hombres… y mas nos aman, los verdaderos… je… ¡Muchas lo sabemos, no!?
Aprendemos a abrazar el mundo y a comportarnos con él de una manera sentimental y fortalecedora del sentimiento, haciendo uso de esta poderosa manifestación del espíritu salvaje. Aunque una mujer sufra una lesión si es atrapada y/o inducida a engaño a seguir siendo ingenua y sumisa, nunca olvida su profunda naturaleza instintiva salvaje… y puede despertar… siempre.
Cuando la naturaleza instintiva de una mujer es fuerte, ésta identifica intuitivamente (como los lobos) al depredador innato a través del olfato, la vista y el oído , se anticipa a su presencia, lo oye acercarse y adopta medidas para rechazarlo.
Desde este reconocimiento nos es posible emprender un nuevo camino, donde aprendemos a elegir con prudencia tanto a los amantes como a los amigos, pues tanto los unos como los otros pueden convertirse en depredadores. Un amante puede crear y/o destruir hasta nuestras conexiones más duraderas con nuestros ciclos e ideas. Hay que evitar al amante destructivo. Un amante y unos amigos que presten su apoyo a la criatura que hay en ella, son las personas que le convienen a la mujer, pues serán sus amigos del alma para toda la vida. La esmerada elección de amigos y de amantes es esencial para conservar la conciencia, la intuición y la ardiente luz que ve y sabe.
Es importante también que los hombres puedan comprender a las mujeres, y para ello les tendremos que enseñarles las configuraciones del femenino salvaje.
Ser sabias, conservando la cabeza y las ideas claras, un lugar para el trabajo y sobre todo, estar dispuestas a arder, al rojo vivo, con pasión, con palabras, con ideas, con deseo de todo lo que apreciemos sinceramente.
Es posible que esto nos exija que cada día dejemos libre un espacio para la meditación, un espacio para vivir que sea indiscutiblemente nuestro. Pues busquémoslo, creémoslo… yo, he encontrado esta manera: mi blog… hacer diseño… pero cada una ha de encontrar la suya.
Debemos encontrar esa esencia femenina, las mujeres debemos regresar a nuestras vidas instintivas, a nuestros más profundos conocimientos. Si accedemos a desarrollar nuestras facultades instintivas; la perspicacia, la intuición, la resistencia, la capacidad de amar con tenacidad, la aguda percepción, la previsión, la agudeza auditiva, nos sentiremos como ese ser pleno y completo que Dios a imaginado al crearnos.
Señoras, créanme, una vez que hayan recuperado a la Mujer Salvaje, lucharán con todas sus fuerzas para conservarla, pues con ella, florecerá su vida creativa, sus relaciones adquieren verdaderos significado, profundidad y salud y sus ciclos sexuales, creativos, laborales y lúdicos se restablecerán… Y es entonces que la vida comienza a valer la pena de ser vivida.
(Para escribir este comentario he compuesto desde mi y a partir de las palabras de otras muchas mujeres que piensan, sienten y, a veces, lo expresan mejor que yo)…
OBB - 02-01-2008
Este es un libro que toda mujer debería leer… para despertar…
Sus 563 páginas, nos invitan a leerlo despacio, por etapas… meditando… porque página a página, cuento a cuento, nos permitirá irnos reconociendo piel adentro… nos irá conectando con nuestra Mujer Salvaje.
“Mujeres que corren con los lobos” escrito por la psicoanalista jungiana Clarissa Pinkola Estés, nos habla de la mujer salvaje que nos habita, entendiendo a ésta como la sustancia íntima de la psique femenina colectiva en estado puro.
La autora a partir de una serie de mitos interculturales, cuentos de hadas e historias, nos revela el camino para ayudarnos a recuperar la salud espiritual a través del conocimiento interior.
"Mujeres que corren con los lobos" es una invitación a recoger la sabiduría de la mujer desde lo profundo de los tiempos y de la mujer primitiva que circunda la tierra, aprendiendo a respetar en nosotras mismas lo intuitivo, lo sexual y lo cíclico.
El camino conduce a las mujeres hacia el conocimiento cada vez más profundo de sí mismas: las edades de las mujeres, la manera de actuar de la mujer, su sabiduría y su fuego creador.
Las mujeres salvajes, saben instintivamente cuando tienen que morir las cosas y cuando tienen que vivir; saben cómo alejarse y cómo quedarse.
La palabra "salvaje" se utiliza en su sentido original que significa VIVIR UNA EXISTENCIA NATURAL: en la que se posee una integridad innata y unos límites saludables.
Las palabras "mujer" y "salvaje" hacen que las mujeres recordemos quiénes somos y qué es lo que nos proponemos. Personifica la fuerza que sostiene a todas las mujeres, aunque algunas parecemos haberlo olvidado, o lo recordamos tarde.
Saca a relucir, lo que toda mujer tiene por dentro, esa vida secreta, esa fuerza poderosa llena de buenos instintos, creatividad apasionada y sabiduría eterna….
Muchas mujeres lo perdemos en aras de la modernidad, de herencias culturales empobrecedoras. Todos estos factores nos hacen comportarnos de un modo muy diferente a como somos en realidad, nos hacen huir a un mundo que no es el nuestro, en el que muchas veces lucimos competentes, hermosas e independientes, pero nos sentimos profundamente desgraciadas.
Pinkola nos obliga a observar la naturaleza para respetar sus ciclos y respetar los nuestros. La base de la sabiduría femenina estriba en respetar los tiempos de gestación, vida y resurrección. Tal como lo hace la naturaleza.
El mal llamado sexo débil aparece aparejado en este libro al comportamiento de los lobos: salvaje pero crucial para el desarrollo de la personalidad humana. Hay tantos factores culturales que han ido minando en el sexo femenino su verdadera naturaleza como la obsesión por la perfección en la belleza física y en lo profesional descuidando así la esencia del verdadero amor que le está siendo vedado a las mujeres en su loco afán narcisista. La autora incluso rechaza el concepto de la mujer delgada. Señala que la mujer debe seguir las formas físicas de sus antecesoras y no las de la moda porque atentan contra su naturaleza.
Atraves de sus páginas comprendemos cómo las enseñanzas iniciales en la vida de una mujer en el mundo de hoy, que nos llevan a "ser amables", nos inducen a las mujeres a pasar por alto nuestras intuiciones. Sin darnos cuenta que, en este sentido, se nos enseña deliberadamente a someternos a los depredadores.
La mujer ha de distinguir lo que es bueno para ella y lo que no. No podrá desarrollarse mientras siga siendo la criada de todo el mundo, o compitiendo en un mundo masculino, desde los parámetros impuestos por un mundo sexista... Las mujeres debemos aprender a manejarnos en el mundo desde nuestro lugar, profundo e intuitivo, creativo y perspicaz, intenso y sabio… Invirtiendo la ecuación…
Las mujeres que tratan de ocultar sus más profundos sentimientos se están matando… y de eso se trata, de aprender a vivir, desde lo mas profundo y sabio de nosotras mismas.
Muchas de nosotras, despertamos a este conocimiento, intuitivamente, remontando los 40, cuando nuestra ingenuidad se hace trizas contra los reveses de la vida… y es , entonces, que decidimos conservar la inocencia que nos abre a la curiosidad de la vida y sus misterios, pero desechamos la ingenuidad para volver a nuestra esencia… dejan de definirnos los de afuera y caminamos hacia nuestra profundidad… Y es el momento en que más nos temen algunos los hombres… y mas nos aman, los verdaderos… je… ¡Muchas lo sabemos, no!?
Aprendemos a abrazar el mundo y a comportarnos con él de una manera sentimental y fortalecedora del sentimiento, haciendo uso de esta poderosa manifestación del espíritu salvaje. Aunque una mujer sufra una lesión si es atrapada y/o inducida a engaño a seguir siendo ingenua y sumisa, nunca olvida su profunda naturaleza instintiva salvaje… y puede despertar… siempre.
Cuando la naturaleza instintiva de una mujer es fuerte, ésta identifica intuitivamente (como los lobos) al depredador innato a través del olfato, la vista y el oído , se anticipa a su presencia, lo oye acercarse y adopta medidas para rechazarlo.
Desde este reconocimiento nos es posible emprender un nuevo camino, donde aprendemos a elegir con prudencia tanto a los amantes como a los amigos, pues tanto los unos como los otros pueden convertirse en depredadores. Un amante puede crear y/o destruir hasta nuestras conexiones más duraderas con nuestros ciclos e ideas. Hay que evitar al amante destructivo. Un amante y unos amigos que presten su apoyo a la criatura que hay en ella, son las personas que le convienen a la mujer, pues serán sus amigos del alma para toda la vida. La esmerada elección de amigos y de amantes es esencial para conservar la conciencia, la intuición y la ardiente luz que ve y sabe.
Es importante también que los hombres puedan comprender a las mujeres, y para ello les tendremos que enseñarles las configuraciones del femenino salvaje.
Ser sabias, conservando la cabeza y las ideas claras, un lugar para el trabajo y sobre todo, estar dispuestas a arder, al rojo vivo, con pasión, con palabras, con ideas, con deseo de todo lo que apreciemos sinceramente.
Es posible que esto nos exija que cada día dejemos libre un espacio para la meditación, un espacio para vivir que sea indiscutiblemente nuestro. Pues busquémoslo, creémoslo… yo, he encontrado esta manera: mi blog… hacer diseño… pero cada una ha de encontrar la suya.
Debemos encontrar esa esencia femenina, las mujeres debemos regresar a nuestras vidas instintivas, a nuestros más profundos conocimientos. Si accedemos a desarrollar nuestras facultades instintivas; la perspicacia, la intuición, la resistencia, la capacidad de amar con tenacidad, la aguda percepción, la previsión, la agudeza auditiva, nos sentiremos como ese ser pleno y completo que Dios a imaginado al crearnos.
Señoras, créanme, una vez que hayan recuperado a la Mujer Salvaje, lucharán con todas sus fuerzas para conservarla, pues con ella, florecerá su vida creativa, sus relaciones adquieren verdaderos significado, profundidad y salud y sus ciclos sexuales, creativos, laborales y lúdicos se restablecerán… Y es entonces que la vida comienza a valer la pena de ser vivida.
(Para escribir este comentario he compuesto desde mi y a partir de las palabras de otras muchas mujeres que piensan, sienten y, a veces, lo expresan mejor que yo)…
OBB - 02-01-2008

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