
Antes de transcribirles, (algo resumido, pero tratando de no quitarle esencia) este cuento del libro Mujeres que corren con los Lobos, déjenme aclararles a las amigas algo pacatas, que no han entrado aun en contacto con su Mujer Salvaje, que cuando se habla de “obscenidad” en este libro, se habla de aquello que es intimo, privado, que esta ob-scena, fuera de escena… pero que es parte de nuestra naturaleza, de nuestra sana sexualidad… No se refiere a lo procaz, oscuro y a la sexualidad barata que nos venden en la televisión.
Pero tampoco, nos vamos a enfrentar a la sexualidad con una sospechosa actitud mojigata, como dice Filkenstein, donde todo lo relacionado con ello debe ser aséptico y desinfectado, hablándolo sólo en forma de metáforas y cuando no queda mas remedio, sin animarse a llamar a las cosas por su nombre.
Señoras, hay un momento para todo… en la poesia es válido hablar de volcanes y cuevas, de montes y selvas, etc.
Aquí se trata de enfrentarse a la sexualidad como al fruto permitido, no como al fruto prohibido que han creado algunos hombres entre sedas, tules, colchones de espuma, portaligas de encaje y medias negras. Claro, fuera de casa, porque luego hacen moralina junto a sus esposas.... saben de que hablo, no?
Señoras una Mujer Salvaje, es una mujer que no permite el sexo per se como un simple acto de satisfacción carnal… pero que tampoco permite que le digan que su preocupación por el placer es algo inhibitorio o prohibido…
La Mujer Salvaje es la mujer que no le teme a su sexualidad, pero que sabe que la única manera de hacer el amor es amándose.
OBB - 01'2008
Solo existe una famosa referencia a Baubo en los escritos de la Antigüedad, lo cual parece indicar que su culto fue destruido y quedo enterrado bajo la estampida provocada por las distintas conquistas….
…Por consiguiente, no es de extrañar que muy pocas personas hayan oído hablar de Baubo, pero no olvidemos que un retazo de arquetipo puede contener la imagen del todo. Y el retazo lo tenemos, pues conservamos un cuento protagonizado por Baubo. Es una de las más seductoras y pícaras divinidades del Olimpo.
"Deméter, la madre tierra, tenía una hermosa hija llamada Perséfone que un día estaba jugando en el prado. De pronto, tropezó con una preciosa flor y alargó las puntas de los dedos para acariciar su bella corola. Súbitamente el suelo empezó a estremecerse y un gigantesco zigzag rasgó la tierra. De las profundidades surgió Hades, el dios de Ultratumba. Era alto y poderoso y permanecía de pie en un carro negro tirado por cuatro caballos de color espectral.
Hades agarró a Perséfone y la atrajo a su carro en medio de un revuelo de velos y sandalias, y volvió a precipitarse al interior de la tierra. Los gritos y el llanto de la doncella resonaron por todas las piedras de las montañas y subieron borbotando en un acuático lamento desde el fondo del mar. Deméter oyó gritar a las piedras y oyó los gritos del agua. Después el pavoroso silencio que cubrió toda la tierra mientras se aspiraba en el aire el perfume de las flores aplastadas.
Arrancándose la diadema que adornaba su inmortal cabello y desplegando los oscuros velos que le cubrían los hombros, Deméter voló sobre la tierra como un ave gigantesca, buscando y llamando a su hija.
Aquella noche una bruja les comento a sus hermanas que había oído tres gritos: uno era de una voz juvenil lanzando alaridos de terror; otro, una quejumbrosa llamada; y el tercero, el llanto de una madre.
Deméter, por mucho que se esforzara, no conseguía encontrar a su hija y en su furia y frustración, ella, la que lo hacia crecer todo eternamente, maldijo todas las tierras fértiles del mundo, gritando en su dolor: “Morid! ¡Morid! ¡Morid!.
Desde ese momento, ningún niño pudo nacer, no creció trigo para el pan, no hubo flores para las fiestas, ni ramas para el muerto. Todo estaba marchito y consumido en la tierra reseca y en los resecos pechos femeninos.
Pero no se daba por vencida. Un día, la diosa se desplomo junto a un pozo de una aldea donde nadie la conocía y mientras permanecía apoyada contra la fría piedra, apareció una mujer… mas bien una especie de mujer… que se acerco a ella bailando, agitando sus caderas como si estuviera en pleno acto sexual mientras sus pechos brincaban al compás de la danza.
Al verla Deméter, no pudo menos que esbozar una leve sonrisa.
La bailarina fue francamente prodigiosa, pues no tenía cabeza, sus pezones eran sus ojos y su vulva era su boca. Con aquella deliciosa boca empezó a contarle a Deméter unas historias muy graciosas. Esta sonrió, después rió por lo bajo y, finalmente, estalló en una sonora carcajada. Ambas mujeres, Baubo, la pequeña diosa del vientre, y la poderosa diosa de la Madre Tierra Deméter se rieron juntas como locas.
Y aquella risa saco a Deméter de su depresión y le infundió la energía necesaria para reanudar la busqueda de su hija y, con la ayuda de Baubo, de la vieja bruja Hécate y del sol Helios, consiguió finalmente su objetivo. Perséfone fue devuelta a su madre. El mundo, la tierra y los vientres de las mujeres volvieron a crecer.
La pequeña Baubo siempre me ha gustado mil veces más que cualquier diosa de la mitología griega, quizá más que ninguna otra figura. Procede sin duda de las diosas del vientre neolíticas, unas misteriosas figuras sin cabeza y, a veces, sin brazos y sin piernas. Nos quedamos cortos diciendo que son “figuras de fertilidad”, pues esta claro que son mucho más que eso.
Son los talismanes de las conversaciones femeninas, es decir, de la clase de conversación que las mujeres jamás mantendrían en presencia de un hombre como no fuera en circunstancias extraordinarias.
Estas figurillas representan unas sensibilidades y unas expresiones únicas en todo el mundo; los pechos y lo que se siente en el interior de esas sensibles criaturas, los labios de la vulva, en los que una mujer experimenta sensaciones que los demás pueden imaginar, pero que solo ella conoce. Y la risa del vientre que es una de las mejores medicinas que pueda tener una mujer.
Siempre ha pensado que el Kaffeeklatsch (tertulia de mujeres en alemán), era un vestigio del antiguo ritual femenino del estar juntas, un ritual que, como el antiguo, se centra en conversaciones del vientre y en el que las mujeres hablan desde sus entrañas, dicen la verdad, se ríen como locas, se sientes mas reconfortadas y, cuando vuelven a casa, todo marcha mejor.
Sé que en tiempos antiguos las mujeres animaban a los hombres a que fueran a “pescar”. Se trata de una estratagema utilizada por las mujeres desde tiempos inmemoriales para que los hombres se alejen y la mujer pueda quedarse sola o en compañía de otras mujeres. Las mujeres necesitamos vivir de vez en cuando una atmósfera exclusivamente femenina. Solas o con otras mujeres. Es un ciclo femenino natural.
La energía masculina esta muy bien… ¡Mas que bien!... es suntuosa e impresionante. Pero a veces es algo así como darse un atracón de bombones. Nos apetece tomar durante unos cuantos días un poco de arroz blanco y un caldo calentito para purificar el paladar. Tenemos que hacerlo de vez en cuando.
Además, la pequeña diosa del vientre Baubo, nos recuerda la interesante idea de que un poco de obscenidad puede ayudar a superar una depresión. Y es verdad que ciertas clases de risa, la que procede de todos esos relatos que las mujeres se cuentan entre si, esos relatos subidos de tono, sirven para despertar la libido. Vuelven a encender el fuego del interés de una mujer por la vida.
La diosa del vientre y la risa del vientre es lo que nosotras buscamos.
Y ahora confieso que no puedo decir gran cosa acerca de los dos siguientes aspectos del cuento de Baubo, pues están destinados a ser comentados en pequeños grupos integrados exclusivamente por mujeres, pero si puedo decir lo siguiente:
Baubo posee otra característica, ve a través de los pezones. Para los hombres es un misterio, pero cuando se lo comento a las mujeres, estas asienten enérgicamente con la cabeza y dicen: ¡Ya se lo que quieres decir!
El hecho de ver a través de los pezones es ciertamente un atributo sensorial. Los pezones son unos órganos psíquicos que reaccionan a la temperatura, el temor, la cólera, el ruido, el contacto, al goce, a la vergüenza, a las emociones. Son un órgano sensorial como lo son los ojos de la cabeza y generalmente se expresan sin nuestro consentimiento directo.
En cuanto a lo de “hablar por la vulva”, se trata, desde un punto de vista simbólico, de hablar desde la prima materia, el más básico y más sincero nivel de verdad: el os* vital.*(del latín hueso).
¿Qué otra cosa se puede decir sino que Baubo habla desde el barro madre, desde las profundidades de la Mujer Salvaje?...
El hecho de ver a través de los pezones es ciertamente un atributo sensorial. Los pezones son unos órganos psíquicos que reaccionan a la temperatura, el temor, la cólera, el ruido, el contacto, al goce, a la vergüenza, a las emociones. Son un órgano sensorial como lo son los ojos de la cabeza y generalmente se expresan sin nuestro consentimiento directo.
En cuanto a lo de “hablar por la vulva”, se trata, desde un punto de vista simbólico, de hablar desde la prima materia, el más básico y más sincero nivel de verdad: el os* vital.*(del latín hueso).
¿Qué otra cosa se puede decir sino que Baubo habla desde el barro madre, desde las profundidades de la Mujer Salvaje?...
Cuento extractado del Libro Mujeres que corren con Lobos
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