Una mañana de ésas, su locura de alma gemela
irrumpió resuelta entre mis cosas,
Abrió mis ventanas, encendió velas
descorrió las cortinas polvorientas
tras las que espiaba la vida…
alma y amor y esperanzas dormidas.
Y a fuerza de acariciarme
Con sus palabras, con su arrebato de niño
desempolvó para mi el ahora...
me fue cerrando los archivos del recuerdo
regalándome un horizonte de anhelos
y en un canto de-por-fin,
me reinventé, feliz y soñadora
arrebujando razones, alineando corazones
hacia el confín del querer.
Otra mañana cualquiera,
Todo lo temido, todo lo dudado
Golpeó mi rostro inocente
En nombre de lo coherente...
Y una puerta que se cierra
tras un océano vaciado de ternuras.
El día se vuelve noche
sin sus noticias queridas.
La noche se vuelve quimera
Y se humedecen mis ojos de espera
Al compás de los relojes.
Solo silencio y cordura…
Me acorrala, me amortaja
me persigue ese silencio
con su filo de arma blanca, fría navaja
que me ve sucumbir y escapa.
Y el alma en un simple suspiro
Se deja quebrar las alas
Y mira con tristeza el sendero,
Que ayer dibujaron sus palabras
“levantate y anda, mi amada
Yo deseo ir de tu mano
Todo el tramo que nos queda”.
Ay, amor mío…
En mi loco desvarío,
la magia me echa mentiras
en esta mañana tan fría
y empiezan a sobrarme las palabras
que no pueden ir a tu encuentro
respetando ése tu silencio cuerdo.
Que simple se vuelve todo:
irrumpió resuelta entre mis cosas,
Abrió mis ventanas, encendió velas
descorrió las cortinas polvorientas
tras las que espiaba la vida…
alma y amor y esperanzas dormidas.
Y a fuerza de acariciarme
Con sus palabras, con su arrebato de niño
desempolvó para mi el ahora...
me fue cerrando los archivos del recuerdo
regalándome un horizonte de anhelos
y en un canto de-por-fin,
me reinventé, feliz y soñadora
arrebujando razones, alineando corazones
hacia el confín del querer.
Otra mañana cualquiera,
Todo lo temido, todo lo dudado
Golpeó mi rostro inocente
En nombre de lo coherente...
Y una puerta que se cierra
tras un océano vaciado de ternuras.
El día se vuelve noche
sin sus noticias queridas.
La noche se vuelve quimera
Y se humedecen mis ojos de espera
Al compás de los relojes.
Solo silencio y cordura…
Me acorrala, me amortaja
me persigue ese silencio
con su filo de arma blanca, fría navaja
que me ve sucumbir y escapa.
Y el alma en un simple suspiro
Se deja quebrar las alas
Y mira con tristeza el sendero,
Que ayer dibujaron sus palabras
“levantate y anda, mi amada
Yo deseo ir de tu mano
Todo el tramo que nos queda”.
Ay, amor mío…
En mi loco desvarío,
la magia me echa mentiras
en esta mañana tan fría
y empiezan a sobrarme las palabras
que no pueden ir a tu encuentro
respetando ése tu silencio cuerdo.
Que simple se vuelve todo:
Ayer,
tu locura le da sueños a mis alas
Hoy,
tu cordura le quita alas a mis sueños…
Sin embargo este amor aún herido
quizá acepte que lo convoques al equilibrio,
que te vayas y siempre vuelvas,
que creas que necesito de libertad
para irme o quedarme
aunque ya me hayas echado cadenas
de las que no quiero soltarme.
Quizá entre tanta ida y venida
tu locura le da sueños a mis alas
Hoy,
tu cordura le quita alas a mis sueños…
Sin embargo este amor aún herido
quizá acepte que lo convoques al equilibrio,
que te vayas y siempre vuelvas,
que creas que necesito de libertad
para irme o quedarme
aunque ya me hayas echado cadenas
de las que no quiero soltarme.
Quizá entre tanta ida y venida
llegará el dia que comprendas que,
me había enamorado de tu locura.
Quiza ese día en que tu cordura
Te diga que sí, que soy tu destino,
mi alma herida de abandonos
se haya ahogado en el silencioso
océano que hay detrás
de nuestra puerta.
me había enamorado de tu locura.
Quiza ese día en que tu cordura
Te diga que sí, que soy tu destino,
mi alma herida de abandonos
se haya ahogado en el silencioso
océano que hay detrás
de nuestra puerta.
OBB-2008
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