
Dos marineros después de una larga travesía llegan a una isla. Desembarcaron ansiosos al ver las jóvenes nativas bailando, invitantes al final del muelle.
Pero uno de ellos, al pasar vió una joven lavando ropa en el río, con sus manos rojas del esfuerzo, el cabello desarreglado y sin belleza física que la distinguiera y le dijo a su amigo que allí se quedaba, pues había encontrado a la mujer que sería su esposa… El otro, pensó que su amigo, luego de tanto tiempo en el mar había perdido la cordura.
Pero nuestro marinero, se acerco a la chica y le declaró sus intenciones y supo asi que para poder hablar con ella, primero debía hablar con su padre, el jefe de la tribu.
Y así fue.
Hablado con el padre, éste le informo, que tenían un sistema de dotes para la obtener la mano de las jóvenes de la tribu.
Esta consistía en el pago de tanta vacas como belleza poseyera la joven a desposar, en una calificación de 1 a 9 vacas.
-Tengo varias hijas.-dijo el jefe… La que viste, vale tres vacas, pero para un extranjero como tú, hombre rico y de mundo voy a ofrecerte alguna de mis otras hijas, que poseen todos los dones y que valen 8 y 9 vacas.
Escuchado esto, el marino le contestó: -Tomare la que esta junto al río y pagare por ella 9 vacas.
El padre, aturdido, intentó objetar, sin embargo, el marinero insistió.
El viejo cacique se dijo que si el marino era tan tonto, así se haría…. Y se celebró el matrimonio tal como el marinero quiso, y se quedó en la isla a vivir junto a su esposa.
Su compañero se hizo a la mar nuevamente, pensando que su amigo había perdido la razón.
Al cabo del tiempo volvió a recalar en la isla y corrió a buscar noticias de su compañero… quería saber que había pasado con su matrimonio y aquella joven tan fea que había elegido.
Cuando llegó a donde se suponía que estaba su amigo, en la calle, se encontró con una procesión donde llevaban una mujer en andas, de una belleza singular, de la que emanaba luz, gracia, gentileza y que lanzaba pétalos de rosas al aire. Quedó sorprendido frente a esta bella mujer y pensó en la desgracia de su amigo con su esposa…
El marinero entró en casa de su amigo, y le preguntó por su vida:
-Qué tal todo?
- Muy bien, soy muy feliz.
-Y tu mujer?
-No la has visto?... Acaba de pasar…
-Cómo, esa es tu mujer, la de los pétalos de Rosa?
-Sí.
- Pero que pasó?... como se convirtió en esta mujer tan bella y especial?
- Bueno, amigo… es simple… la compré como si fuera una mujer que valía 9 vacas, la traté como una mujer que vale 9 vacas, y se ha vuelto una mujer que vale 9 vacas.
Es un bello cuento, no?... Lo escuche por primera vez, en Escuela de Vida... me gusta mucho porque habla de aquello que nos cuesta tanto hacer y que es apostar a lo mejor de los otros, para así obtener lo mejor de ellos… depende de nosotros…
Si insultamos, seguramente obtendremos un insulto… si maltratamos seguramente sacaremos lo peor que la otra persona es capaz de dar…
Se me ocurre pensar que existen en nuestro interior infinitos "siendos"... todos los arquetipos que hacen al Uno de la humanidad y que nos permiten ser acordes a cada circunstancia… así es que tenemos un siendo hijos, un siendo padres, un siendo amantes o amigos, un siendo amables, un siendo generosos, un siendo amargado, irascible, etc. etc.
Generalmente sacamos a relucir aquellos que creemos que mejor representan nuestro sentir y esto hace a nuestra personalidad... pero, también solemos sacar a relucir aquellos siendos que los otros provocan con su actitud, buena o mala.
Por eso creo que es una buena práctica esto de apostar desde lo mejor de nosotros mismos, a lo mejor de los otros… con nuestra actitud amable, sin egoísmos, sin falsos prejuicios, saliéndonos de nuestros ombligos egóticos para acercarnos a nuestro semejante aceptando y considerándolo tan valioso como nosotros mismos lo somos… sin importar cual sea su ropaje exterior, la primer impresión, su cultura, su inteligencia, su condición social, su color, su raza, su nacionalidad… sin importar cuales sean sus diferencias con nosotros... en la convicción de que, como nosotros, son seres que poseen dentro de si mismos la capacidad sagrada de Ser Humanos… y les garantizo que 9 de cada 10 no los harán sentir defraudados…
Vale la pena, o mejor dicho la alegria, intentarlo... no?
OBB-2008
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