miércoles, 26 de diciembre de 2007

La edad madura y el miedo a seguir presentes...

"La "fascinación por la juventud" es aterradora... Parece ser que confundimos la importancia de esa epidermis o superficialidad"


A partir de ese momento empecé a pensar que la juventud no dura unos años, dura lo que te dure la ilusión.


“en la juventud aprendemos, en la vejez entendemos”
¿Será?



Los años pasan, la madurez nos alcanza… pero no siempre podemos evitar esa mirada de fascinación que nos provoca la juventud pasada, nuestra imagen de ayer… presumiendo del que fuimos, de la juventud que tuvimos… y dejamos de amarnos, nos volvemos viejos, y nos descubrimos de pronto sólo en el que espera un fin que ya ha llegado en nuestra mente…

Y asi nos volvemos viejos, comenzamos a amarnos y amar en pretérito… nos convertimos a nosotros mismos en el mito del eterno retorno al que se recuerda con nostalgia… Muchos entran en la desesperada busqueda de aquello que alguna vez se tuvo o se creyo tener y que se esfumo. Otros se entregan. Y ya sea entre cirugías, tinturas, y vaya a saber cuanta otra tortura o en el abandono de nuestros sueños, dejamos de amar nuestro “Ser Hoy Como Somos”, y todo se transforma en una batalla por reconquistar el pasado… y es el presente, entonces, el que se nos esfuma por la compulsión de volver... Por revivir, se deja de vivir.
Es cierto que la juventud es fluidez, inmediatez, transitividad… cuando se es joven se puede convocar al cuerpo sabiendo que acudirá sin demora…
No voy aquí, a revestir con galas, más alla de la experiencia, el sosiego y el reconocimiento en el verdadero valor de las cosas que nos da la edad madura… por algo ha de ser que no conozca a nadie que prefiera lo que aun conserva a lo que perdió… quizá es parte de nuestra naturaleza.

Pero quiero pensar que hemos acumulado con la años una experiencia vital, que nos permite mirar a nuestro alrededor con coraje y agudeza; preguntarnos qué tengo y animarnos a embellecer este momento que es precioso, con otra estética, pero presentes… revitalizando el presente… dejando de lado la nostalgia... de aquello, siempre algo queda y porqué no permitirnos entonces, sentarnos frente a otro, mirarlo a los ojos y aunque los tiempos hayan cambiado, encontrar el destello en las pupilas, la ternura en la mirada… reconocer que cada arruga, en cada herida, cada hebra de plata es el resultado de haber estado viviendo y que tiene su propia belleza…

Aceptar el cambio es aceptar que aún estamos vivos… en tiempo presente… aceptarme y aceptarte… saber que si queda aún un minuto por venir, es hoy cuando debemos contruirlo.
OBB-2007

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ORACION POR LA FAMILIA DE NUESTRO AMIGO

SAGRADA FAMILIA