domingo, 18 de noviembre de 2007

Tu ser masculino




Me gusta esa parte de tu "masculinidad" que te hace capaz de percibirme "femenina".
En este punto, me pareces un hombre especial... perceptivo... adoro cuando me decís "mujer"... en verdad me emociona...
Algunos hombres a lo largo de mi vida, que se han quedado en la imagen de la primer impresión, de ésta personalidad acorde con la mujer de la nueva era y no han tenido la capacidad, o no han querido atravesar esta mascara mía, que es la de la mujer independiente, de espíritu batallador, fuerte y autosuficiente...


Soy de esas que se animaron, allá por los ‘70 a usar las primeras minifaldas defendiendo a ultranza el largo de sus polleras, aún a riesgo de no poder ir al próximo “asalto”…

a calzarse Hot Pants y botas largas, pantalones tan ajustados que había que tirarse en la cama para que su cierre cediera,



de las que “aún soñando con su principe azul se encaminó con paso firme hacia la Universidad”, diseñando su independencia y su derecho a una profesión en un mundo que aún pertenecía a los hombres.



Imagen de la generación de “Mujeres Fuertes”…
Aunque te parezca mentira... tantas veces baje la vista decepcionada y dolorida!, cuando algún hombre me ha dicho -que debí haber nacido hombre, por la forma en que me enfrento al mundo-, o que soy una mujer "fálica" (OH, Dios!)... o que la seguridad en mi misma es un fuerte condimento masculino, que los inhibe (¡Mundo macho!)...
Por eso, me hace profundamente feliz el descubrir que tu tienes ese siendo "tan verdaderamente masculino", que no se deja intimidar por mi mascara de "donna in carrieri" y me percibís en mi femineidad... que es tan real, como mi independencia!... (al menos yo siento que una, no inhibe a la otra).
Un día me dijiste: - "hermosa femenina mujer", y me inundo una maravillosa sensación, -¡al fin un hombre! – pensé, y sentí ganas de tenerte cerca y cubrirte de besos y de ternuras...



si hubiera podido me hubiera tomado el primer avión que me llevara hasta ti, para devolverte con mis besos y mi alma, la emoción que me regalaste.
Y es que esta generación de mujeres a la que pertenezco, y esta es mi muy particular percepción de la vida, piensan en el "hombre" no como aquel que "te protege" desde el bienestar económico... (no juzgo a las mujeres que así lo desean, es cuestion de gustos, vio?), pero yo soy de las que no buscan al hombre desde ese lugar...

Protector, claro!..., pero desde el lugar de aquel que puede descubrirte mujer y "contenerte" y comprenderte...

desde ese singular lugar en que un hombre de verdad mira la vida, con una visión macrocósmica de las cosas y que acepta y contiene a la mujer en su visión microcósmica y emocional... viéndonos fuertes, pero sensibles… compañeras de paso firme, lado a lado, no un paso atrás.
Bueno, por eso me gustas, "hombre", porque te siento profundamente masculino.... porque no me llamas feminista porque calzo jean, porque defiendo mi derecho de “ser”, de diseñar mi vida y mis aspiraciones…

por darme el espacio para decir y decidir sin invadirme y sin sentirte menoscavado en tu masculinidad…

porque has decidido llorar junto a mi, cuando las lágrimas se hacen necesarias para curar el alma…

y reir junto a mi, celebrando mi inteligencia y mi capacidad de ser tu sostén cuando el mundo te abate, sin por ello perder de vista que tú eres el “protector” y “guardián” de mi sensibilidad, que tu abarcas con tus brazos y yo me acurruco en ellos…
Gracias por escuchar mi opinión y respetar mi descernir sin prejuicios…
Gracias por celebrarme y admirarme “siendo”… porque digan lo que digan, soy mucho mas que el producto de tu costilla. (je! Tantas veces me he preguntado porqué, si esto es asi, a nosotras nos falta la costilla que dicen habernos legado y a los hombres les sigue sobrando!)
Gracias por elegirme compañera, aceptándome en la diferencia…


Yo no tengo dudas... tu eres hombre y yo mujer… somos una mirada diferente de la vida… tú con la visión del que otea el horizonte, yo con la de la que vuelve la mirada hacia adentro para proteger la vida, las emociones, el lazo eterno entre el alma y el cuerpo.


PD: Juan Pablo VI dijo alguna vez: “El tenor y la soprano tienen la misma calidad de voz… Gracias a Dios, suenan diferente”


OBB-2001

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