sábado, 17 de noviembre de 2007

Renanciendo Mujer


Hombre,
ayer tuve el coraje de expresar mi dolor,
de no negarlo,
y el temor fue como un grito
que necesitó encontrarte...

Amigo,
ayer, también tuve la gracia
de sentirte alcanzando
la longitud exacta de mi andar
para acompañarme el paso...

Y en tu gesto, apenas por mi soñado,
fuiste tú, "mi" Señor de los Milagros,
cuando con él me acariciaste niña y mujer,
tanto mas allá de las compartidas sábanas...

Presencié, en ese exacto momento
la huida de mis aterrados fantasmas,
y de tantas heridas pasadas
y de tanta razón mal interpretada...

Y me aferré a tu mano tendida...
y me animé a saltar este precipicio
de miradas esquivas,
de sonrisas avaras...

Y aquí estoy,
con esta ternura virgen
temblándome en las pupilas,
liberada en tu sonrisa
y arrebujándose en tus besos...

Mi querido amigo...
Mi recien estrenado compañero...
Se apresuran mis siendos a bendecirte,
porque en el acto mismo de hacerte presente
mis pasos se columpiaban
en el vacío amargo de una interminable despedida.

Y es que tú, mi querido amigo
te has animado a explorar
e iluminar esa esquina del alma,
donde alguna vez mis esperanzas
se quedaron dormidas.

OBB-2001

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ORACION POR LA FAMILIA DE NUESTRO AMIGO

SAGRADA FAMILIA