miércoles, 21 de noviembre de 2007

Al son de mis latidos de Raul Arozarena

Al son de mis latidos
Necesitaba que vinieras a mí,
Y te vi hacerlo dos veces,
Una, de la mano de tus tiempos,
La otra, al son de mis latidos,
Con los míos, y tus duendes.
Fue una caminata sin el suelo,
Arrojarse al mar de las delicias,
Arropado en tus caricias,
Empujada por mis besos,
Era el precipicio de las ansias,
Alardeando la simpleza
De un exquisito suceso.
Yo, en la base de tu colina,
Aferrado al sismo irredento,
Cuando tus ojos,
Se posaban recurrentes,
Nació la calma del grito ungido,
O fue la furia del hurto insano,
Quien fue el ladrón?
Culpables ambos,
Sin la denuncia del delito,
Ni rastros quedan,
Lo que nos lleva a volver,
Una y otra vez a intentarlo.
Quiero que vengas,
Hazlo a escondidas,
Dame una pista y yo, haré el sendero,
Cuando las manos se unan
Frotadas sobre si,
Principio y fuego.
Te necesito acercándote nuevamente,
Lo hago a diario,
A cada instante,
Ven a mí, he de esperarte,
Pues tanto anhelo no me deja
Ser distante.

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