Nuestro hogar…Déjame rescatar la alegría
Que mantienes escondida.
Déjame, cariño mío
Atravesar la oscura galería
De tus profundas heridas…
Déjame…
Puede que mi ternura ayude
A descorrer las cortinas
Que mantienen en penumbras
A tus ilusiones dormidas.
Déjame descubrir
Los soles de tus estancias,
Si yo sé que solo alcanza
Con mi necesidad de habitarte…
Con la tuya de ser habitado…
Con sólo no ignorarte
Por dentro, por fuera.
Déjame amarte, contenerte,
Ser contenida.
Será ser en esencia,
Con solo mi presencia
tu propio contenido.
Déjame aniquilar
La tristeza del vacío,
Y así restaurar tanto dolor contenido,
tuyo y mio...
Déjame ser todo lo querido…
Déjame en tus ojos
Sentirme reconocida
Y trasponer tus umbrales
Sin permiso, como tú
Trasponer los míos…
Si, te permitiré entonces,
Penetrar mi zaguán umbrío
Sin titubear el paso,
Miedo perdido…
Será tu paso lento,
-Emparejándose al mío-
Por las frescas baldosas
Por la madera tibia y lustrosa.
Con nuestros pies descalzos
Recorreremos juntos
los cálidos cuartos,
y nos sorprenderá el gong
De un viejo reloj cancerbero
Que nos dará la hora
De los bellos tiempos idos,
De los mejores por venir
si juntos los recorremos.
Me gusta pensar que
tú al llegar,
me encontrarás dormida
entre el lino bordado
de nuestras sabanas níveas
y me reconocerás tuya
entre el terciopelo azulado
de los almohadones orlados…
Y cerrarás las mirillas
De la persiana entreabierta
Que te hablaran de mi espera,
De tu tardanza…
Y me tomaras en brazos
Para cruzar el patio
Con sus uvas maduras,
Con su aroma a naranjas.
Puede que yo me detenga
Un rato entre las hortensias
Para que acaricies mis labios,
Para amarnos con los ojos,
Para en besos desgranarnos.
Nos meceremos, entonces,
en la vieja hamaca roja
mientras, -puertas abiertas-
gozaremos en la idea
de que cada una de ellas,
la que elijamos, estará abierta
a nuestro paso…
y todas... y cualquiera
me conducirá a tu regazo.
Descorrer las cortinas
de rasos y transparencias
Sera el rito creado
Para dar paso a la luna,
que con sus rayos plateados
dibujara nuestro abrazo
y ese momento anhelado
en el que habremos de amarnos.
Oh!...
Regalémonos este sueño
De habitarnos por dentro
El uno al otro,
de trasponer nuestras puertas,
de soñar despiertos...
Y no importaran las distancias,
Ni la utopica realidad,
Ni el tiempo que se nos escapa
Ni las canas que nos ganan…
Porque el hogar
habrá sido habitado.
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