lunes, 24 de marzo de 2008

Desmitificando - Fortaleza

Ser fuerte es amar a alguien en silencio.
Ser fuerte es irradiar felicidad cuando se es infeliz.
Ser fuerte es intentar perdonar a alguien que no merece perdón.
Ser fuerte es esperar cuando no se crea en el regreso.
Ser fuerte es mantenerse en calma en los momentos de desesperación.
Ser fuerte es demostrar alegría cuando no se siente.
Ser fuerte es sonreir cuando se desea llorar.
Ser fuerte es hacer a alguien feliz cuando se tiene el corazón hecho pedazos.
Ser fuerte es callar cuando lo ideal seria gritar a todos tu angustia.
Ser fuerte es consolar cuando se necesita de consuelo.
Ser fuerte es tener fe aunque no se crea.
Por eso, mismo durante la dura realidad y por más difícil que la vida pueda parecer:
¡Ama y Sé Fuerte!

(del blog "Un mensaje para ti") (Composicion sobre foto de Bolinhas)

Mucho se habla del poder del fuerte (el que puede) contra el débil (el que no puede)… pocas veces hablamos del poder del débil sobre el fuerte.
Por esas cosas de mi vida, un día lejano ya, apenas apagadas las 7 velitas, elegí ser fuerte escondiendo mis lagrimas llena de pudor y pena, detrás de una puerta.
Para algunas personas, la fortaleza de espíritu es la mas profunda muestra de pudor. Es esconder el dolor, para no afligir al otro. Es salirse de uno mismo, de nuestro propio ego, salirse de la victima para no obligar al otro a ser victimario o espectador involuntario.
Pero ser fuerte, en este sentido, tiene su precio… Es un arma de doble filo… Cuando dices te necesito, los otros saben que si no están, te las arreglaras… Tu dolor no es tan importante como el del que se muestra débil, porque saben que te las arreglarás… Corres el riesgo de convertirte en solo “dador” y a tu vera se acercan nada mas que los “tomadores”… y poco a poco, sientes que la energía se te escapa, sin retroalimento… Pocas veces encuentras aquel, que sabe leer en tu alma, en el alma de un fuerte y reconocer que allí también hace falta el consuelo… pocos son capaces de comprender que el dolor es el mismo, que el miedo es igual, que la desorientación es la misma, que se llega por el mismo camino a la desesperanza y que la diferencia esta en el punto de bifurcación, allí donde el alma elige, simplemente, tú eliges ponerle garra para seguir adelante… no te dejas vencer… eliges la sonrisa en vez de una lagrima… eliges la alegría al desconsuelo… eliges suspirar hondo y seguir…. Te dices hacia adentro: puedo. Y no te entregas.
Desde mi infancia he sido parte de este juego, mi madre repartiéndose en consuelos para mis hermanos, “porque ellos no son tan fuertes como vos”… “enfréntalo tú, porque ellos no sabrían como soportarlo”… mi padre desprotegiéndome para proteger a otros, porque “ella es fuerte, sabrá defenderse sola”… mis hermanos, corriendo a guarecerse en mis espaldas, porque “ella se la banca”… y entonces se va sumando el dolor de la ausencia.
La única diferencia es que, para ser fuerte, "se requiere convicción, esfuerzo, sacrificio, aceptando enfrentarse al miedo cuando llega el momento", como dice Cohelo, no es un acto mágico, ni significa menor grado de sensibilidad.
Se suele hablar del fuerte como victimario, y del débil como víctima… es cierto, cuando la fuerza es un acto de violencia que se ejerce hacia fuera, hacia el otro… pero cuando la fuerza es fortaleza interior, creo que suele invertirse la carga… el débil siente como su derecho el apoyarse en tu hombro y como tu obligación prestárselo, sin embargo cuando reclamas el acto inverso, se alejan sorprendidos, desilusionados o temerosos.
Alguna vez leí a Hugo Finkelstein en un pequeño escrito llamado ¡Pegá que no duele!... se refería a aquellos que “soportan el dolor y cualquier injuria estoicamente, como si nada les llegase, como si estuvieran acostumbrados. Entonces- decía- si me quedase en lo exterior, en lo que veo, pensaría que estoy frente a un masoquista o a una personalidad poderosa. Pero sobre la actitud de estos hombres y mujeres he aprendido, que es tanto su dolor que no tienen palabras para expresarlo….” “cuando uno dice: Pega que no duele, el otro pega”.


Lo que trato de hacer con este escrito es desmitificar esta conducta, dejando constancia que a todos, los débiles y a los fuertes,


CUANDO SE NOS PEGA, DUELE!


Según el diccionario: Del provenzal fortalessa.
Sustantivo femenino.
Fuerza o capacidad para vencer las contrariedades;
firmeza de espíritu; perseverancia; recinto fortificado


"Yo creo que somos fuertes, muy fuertes, actualmente bastante
más que los hombres, que se nos han puesto mimosos, pero creo
además que también somos frágiles, muy frágiles, y que nos
gustaría darnos a conocer así, para que los hombres no estén
todo el tiempo suponiendo que podemos resistir todo,
o que muy rara vez se nos pase por la cabeza que a veces
necesitamos un hombre, más que para la cama, para las lágrimas.
Esas, justamente. Las que no lloramos.
Bien, pensé cuando terminé de leerlo. Es lo de siempre.

A una mujer se le pide que sea fuerte,
pero cuando es fuerte es autoritaria,
porque no se nos pide sólo que seamos fuertes,
sino que además ejerzamos un nuevo tipo de fortaleza
(que nadie sabe si existe) en lo público, seguramente
tomando imágenes del mundo privado:
una mujer fuerte pero tierna, enérgica pero dulce, vehemente pero simpática,
arrasadora pero buena madre, infatigable pero coqueta,
creativa pero tradicional, áspera pero suave.
Dios mío, ¿hasta cuándo se nos seguirá pidiendo lo imposible?"
(Sandra Russo para Pagina 12)

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