domingo, 22 de junio de 2008

OSCAR ALEMAN - Un grande del jazz Argentino

(foto inedita recogida del sitio de Jorgelina Aleman, junto a uno de sus compañeros de la troup de Josephine Baker)

UN “OSCAR” CRIOLLO

Nació en el Chaco el 20 de febrero de 1909 y tuvo una vida muy difícil. Quedo huérfano y abandonado a su suerte. Ya de pequeño demostraba sus dotes de artista. Su padre viendo que no había mucho trabajo, decidió intentar el negocio del música en Brasil. La madre quedó en Buenos Aires .
No fueron las cosas bien. Fracaso. Pérdidas de dinero. La madre se vuelve loca . El padre se suicida. Y los hermanos terminaron desparramados por la vida a su suerte.
Apenas con 10 años, nuestro maestro debía subsistir solito en la vida que le había tocado por vivir en Sao Paulo.

“Su padre, guitarrista folklórico, formaba parte de un cuarteto de arte nativo, integrado por Carlos, Jorgelina y Juan, sus propios hijos. Por su parte, Oscarcito, de breves seis años, lucía una destreza inusual como zapateador de malambo, impulsado por una elástica postura y un tono muscular, inusuales para un niño de su edad.
El cuerdista chaqueño era un prestidigitador y un “chanssonier”, un velocista y un efectista, un comediante y un danzarín, de improbable réplica contemporánea. Impuso el hábito de girar y apoyar la guitarra sobre las espaldas, y ejecutar (hacia atrás) fragmentos de canciones.
De vuelta al país, logra un éxito impactante, pero persuasivo: su tema “Rosa madreselva”, se proyecta como pieza de culto y cifra de venta. Diez años después, con su invariable humor activo, funda una escuela de aprendizaje para jóvenes guitarristas, sin sustento económico. Alrededor de 1926, toca, de manera profesional, en cafés y clubes nocturnos, junto a Gastón Bueno Lobo, otro guitarrista con quien forma un dúo de género variado. Incursiona como autor de tangos, y Agustín Magaldi le graba una versión. Alterna actuaciones con Carlos Gardel y se vincula con Enrique Santos Discépolo. Viaja después por tierra brasilera y otras latitudes sudamericanas.
Estimulada por la curiosidad de un talento expandido, la diva del jazz Josephine Baker lo convoca a una prueba que lo confirma y la deslumbra. Ambos conforman un dueto antológico. La invasión alemana a París, en 1940, los obliga a desmembrar la compañía y continuar separados. Alemán, conoce a Louis Armstrong y Duke Ellington, quienes detectan su capacidad improvisativa e intuitiva.
Pero es Django Reinhardt, el célebre guitarrista gitano, quién le produce una implosión totalizante en la percepción y en los códigos instrumentales. Ambos se admiran y respetan, comparten sesiones e improvisaciones y tocan en el Hot Club de Francia. En 1915, realizó una actuación memorable, en el escenario del Teatro Nuevo. A causa de una separación familiar, Oscarcito comienza, a los diez años, una vida de errancia y autodeterminación, constantes de su vida futura. Se lo recuerda lustrabotas en las diagonales de Sáenz Peña. Alguien le acerca un “cavaquinho”, pequeña guitarra de cuatro cuerdas, con lo que inicia una carrera excepcional de instrumentista. Alemán se mantiene en su carácter de solista y convoca a un quinteto de tres violines, contrabajo y batería. El primer violín era Hernán Oliva. Las últimas grabaciones las concreta junto a Eduardo Ravera, rodeado por sus discípulos.
Oscar Alemán, esposo de Carmen Vallejos y padre de Selva Alemán, talentosas actrices nacionales, falleció el 14 de Octubre de 1980. Desde el otro siglo, su nombre figura en los anales de la Enciclopedia Mundial del Jazz. El olvido irresponsable y la ingratitud deleznable no tienen edad. Son impunemente vigentes. ¿Algún funcionario nomenclador con sentido común y vergüenza patriótica se acordará, en alguna calle de tantos barrios nuevos del Gran Resistencia, de nuestro Oscar Alemán, que honra al Chaco en el mundo? La memoria es la madre del recuerdo.”
(Compilado de un texto de Bosquín Ortega de la pagina de Jorgelina Aleman)

Articulos sobre Oscar Aleman, leidos por ahí que nos pintan vida talento de este gran artista:

“La recomendación es un documental sobre la vida del guitarrista argentino Oscar Alemán. Se llama "Oscar Alemán: una vida con swing", y para el que haya visto la película que menciono en el encabezado de este mensaje, resulta imposible durante los primeros minutos de visionado sustraerse a la idea de que estamos viendo un documental y no una ficción sobre un Emmet Ray argentino, idea que se ve reforzada por el caricaturesco parecido de Oscar Alemán con Django Reinhardt. Afortunadamente a los pocos minutos esa sensación se ve sobrepasada por el peso e importancia del artista del que se esta hablando. Es un documental de impecable factura que combina entrevistas a músicos, historiadores y críticos argentinos, con filmaciones de época, grabaciones de la música de Oscar Alemán y dramatización de algunos hechos, como la infancia del músico.” (Anazpe)

“Como sabrán Oscar Alemán uno de los grandes del jazz /swing mundial y es considerado por muchos, guitarrista superior al mundialmente célebre Django Reinhardt.”

En La voz del interior (Córdoba, Argentina):
Oscar Aleman es una de las figuras más importantes de la música argentina de todos los tiempos. Tan importante como poco estudiada. En Oscar Alemán, una vida con swing, el cineasta Hernán Gaffet reconstruye la vida del genial guitarrista y compone un cuadro en el que rigor y sentimiento se dosifican con criterio. Hechos contados por sus colegas, especialistas y documentos nunca antes vistos echan luz sobre sus comienzos como chico de la calle en Brasil, donde aprendió a tocar el cavaquinho, el dúo Los Lobos, su amor con Josephine Baker, París, Django Reinhart, el swing y el alcohol.
Mezcla de sangre india y española, Aleman asombró con su talento a Louis Armstrong, a Duke Ellington. A todos.”

· Sitio del film Oscar Alemán: Vida con Swing, de Hernán Gaffet

Un Oscar Con Swing
Por Carlos G. Groppa
¿Que hubiera pasado si en el frenesí de una noche en el Casino de París, Josephine Baker en vez de hacer valer su contrato con Oscar Alemán, le hubiese permitido a éste aceptar la oferta tres veces mayor en salario que Duke Ellington le hacía para unirse a su orquesta?

Oscar Alemán fue uno de los más dotados guitarristas del jazz en la época de definición del swing y con certeza el mejor guitarrista argentino de todos los tiempos. Nadie pudo haber imaginado a principios del siglo XX que en medio del Infierno Verde de la selva chaqueña poblada de mosquitos, caimanes y jaguares, nacería un guitarrista extraordinario, bailarín, cantante y pionero del hot jazz con guitarra en París durante la década de 1930….
…Establecidos en la ciudad portuaria de Santos, el padre y sus hijos mayores en 1920, un drama como arrancado de una telenovela cursi se desató sobre la familia. Su trabajo como vendedor de algodón fracasó, las actuaciones artísticas del Sexteto apenas alcanzaron para subsistir, la madre de Oscar falleció en Buenos Aires, sus dos hijos menores fueron a parar a un orfelinato, y el padre, desmoronado emocionalmente por la pérdida, se suicidó al año siguiente arrojándose desde un puente a las vías de un tranvía en movimiento.
Huérfanos en las calles del puerto brasileño, los hermanos mayores tomaron rumbos diferentes, dejando a Oscar, con escasos once años, abandonado en tierras entrañas. Para subsistir, lustró zapatos, vendió periódicos, deambuló por las calles bailando a cambio de unas monedas o por un plato de comida, durmiendo bajo los bancos de las plazas, cuando no dejándose golpear boxeando por la paga. No obstante las penurias sufridas, incluso hambre, cuya consecuencia fue el raquitismo que afectó su salud de por vida, juntó algún dinero, el suficiente como para comprar un cavaquinho, la pequeña guitarra de cuatro cuerdas característica del Brasil que cambió su vida. En forma autodidacta, y más que de oído de vista, aprendió a tocarlo observado como los músicos de los cafés del puerto ponían los dedos y movían las manos sobre el instrumento, a tal extremo que él mismo declaró haberlo aprendido a tocar "de ojito".

Los Lobos
En 1924, cuanto tenía 15 años, al formar el dúo Los Lobos con el guitarrista brasileño Gastón Bueno Lobo, que le enseñó los trucos del instrumento, abandona el boxeo para cuidar sus manos. Al año siguiente, ambos se trasladan a Río de Janeiro, a Buenos Aires para su debut en el Teatro Casino. Oscar alternaba el cavaquinho y la guitarra con instrumentos de percusión -pandeiro, los bongós y batería. Mostrando un multi talento fuera de lo común, además cantaba en varios idiomas, mientras bailaba movidos ritmos tropicales.

Harry Fleming's Revue
Su gran oportunidad se les presenta al ser descubiertos por el extravagante zapateador, aventurero, gigoló a ratos libres y empresario norteamericano, aunque nacido en las Islas Vírgenes, Harry Fleming. Recorriendo el mundo, Fleming se presentaba en Buenos Aires con "Hello jazz", una revista musical al estilo de las revistas negras de París, con comediantes, bailarines, cantantes y una orquesta de 16 músicos de color. Contratados, Los Lobos se unen al espectáculo y parten de Buenos Aires en febrero de 1929 para una gira por Europa. Presentados como un dúo hawaiano de guitarristas, luego de actuar durante dos años en las principales ciudades de España, siguieron por Grecia, Italia, Alemania, Holanda y Portugal.
Fleming y sus músicos introdujeron a Oscar en el mundo del jazz. Según él mismo recordó, "ellos me enseñaron el significado de la improvisación, de tocar de acuerdo con el sentimiento que uno tiene en ese momento".
Mientras actuaban en el cabaret Alcázar de Madrid, Oscar, recomendado por unos amigos ante Josephine Baker, recibe una carta de ella desde París. "La Venus Noire", como la habían apodado los franceses, en ese entonces auténtica reina del espectáculo parisino, quería contratarlo para su revista musical, pero solo, sin Lobo. Por lealtad -Oscar consideraba a Lobo su padre adoptivo y maestro-, rechazó la oferta. Tiempo después, aún en Madrid, Lobo descubre que tiene una enfermedad incurable y regresa a su Brasil natal donde se suicida. "Se me han muerto dos padres", comentó Alemán, afectado por la muerte inesperada de su mentor.

Josephine Baker y Duke Ellington
Ya solo, Oscar prosigue su carrera alternando Madrid con París, ciudad en la que en 1932 no sólo coincide nuevamente, en algunas actuaciones, con Carlos Gardel, sino que reverdece su oportunidad de unirse a Josephine Baker. Al encontrarse con ella, que de inmediato quedó prendada del desbordante swing de ese músico inquieto de piel oscura y finos bigotes, cabello crespo asentado con gomina, y ágiles movimientos de cadencia caribeña. Oscar ya no pudo rehusarse. Contratado como solista de tango y jazz de la Baker Boys, pasa a ser el único músico de color que integra su orquesta de 22 músicos que la acompañan en su revista musical. Considerado el mejor músico del grupo, a pesar de no leer música -el trompetista Bill Coleman siempre bromeaba de que Oscar no podía descifrar una nota del tamaño de un piano- se convirtió en su director al debutar Josephine en el Casino de Paris con la revista "Paris qui remue".
Presentándose como hawaiano, neoyorquino o brasileño, según el estilo de la revista en la que trabajaba, al frente de la Baker Oscar recorrió prácticamente los mejores escenarios de Europa, dejando incluso grabados varios surcos con la vedette de ébano.
En 1933, durante la gira europea de Duke Ellington, éste se cruza con Oscar. Impresionado por el swing y la facilidad de improvisación desplegada por el chaqueño, le ofrece un puesto de guitarrista en su orquesta, oferta que Josephine frustró al responderle categóricamente: "¿Dónde voy a encontrar otro músico de color como Oscar, que cante en español, francés, portugués, italiano, que baile y toque guitarra, cavaquinho, pandeiro, contrabajo y batería, y más que nada, que sea un gran compañero?. ¿Y tú me lo quieres quitar?". Irónicamente y como souvenir del encuentro, Oscar recibe una foto de la orquesta de Ellington autografiada por todos sus músicos.

Django Reinhardt
En Niza, durante en el invierno de 1933-34, donde Josephine con sus Baker Boys compartía el escenario con el cantante Jean Sablon, Oscar conoció a Django Reinhardt (1910-1953). Nervio motor, junto al violinista Stephane Grappelli, del Hot Club de Francia, santuario del jazz europeo de la época, Django impuso un estilo guitarrístico de tocar hot jazz con un aire gitano. Excéntrico en extremo, fue en dicho club donde ambos guitarristas sellaron su amistad. Para muchos, Oscar fue el amigo más cercano que tuvo el gran gitano y uno de los pocos que tenían acceso al carromato donde residía con su esposa Naguine. De estilos casi similares dentro de su originalidad, demostraron haber compartido secretos e innovaciones técnicas. Siendo ambos creadores inigualables -se admiran e influencian mutuamente-, llegaron a dominar la escena jazzística parisina de la década de 1930. Y si bien nunca grabaron o tocaron juntos en forma "oficial", muchos cuentan que eran frecuentes sus escapadas a locales de escasa categoría para trenzarse en prolongadas jam-sessions, a las que sabía unirse Henry Salvador, otro fenómeno del instrumento. Se dice que cuando hacían dúo Oscar, con más sentido del humor que Django, se disfrazaba de indio presentándose como "El Indio y el Gitano".
Cuenta la leyenda de Montmartre que durante una actuación de Oscar al frente de su propio conjunto de nueve músicos en "La Boîte à Matelots", se presentó Louis Armstrong con su mágica trompeta y se unió al grupo para improvisar sobre el melódico tema Bordeaux orchids, que Oscar le había compuesto para Josephine Baker. "Y yo que creía que los argentinos solo componían tangos...", exclamó Armstrong al irse.

Oscar solista
El notable critico de jazz norteamericano Leonard Feather, que visitó París en febrero de 1939, a su regreso a los EE.UU., escribió en la revista "Melody Maker": "Oscar Alemán es un gran guitarrista hot, probablemente el mejor de Francia... Su tono, fraseo, swing y ataque son tan grandes que no quiero que nadie me nombre más a Django Reinhardt... Alemán posee más swing que todos los otros guitarristas del continente".

Vuelta a su patria
Ese mismo año, su ruptura profesional con Josephine Baker, un breve e incompatible matrimonio con la cantante francesa Marie-Louise Sourverville, llamada afectuosamente Malou, y la invasión nazi a Francia en 1940, pusieron fin a la etapa europea de Oscar, quien en 1941 prefirió regresar a su Argentina natal y no viajar a los EE.UU. para proseguir su brillante carrera. Al pasar por España antes de embarcarse para Buenos Aires, le esperaba una desagradable sorpresa. En la ciudad fronteriza franco-española de Irun las fuerzas alemanas de ocupación le confiscaron sus dos guitarras National de cuerpo de acero niquelado para ser fundidas y convertidas en armas de guerra.
Ya en su patria, capitalizando su experiencia europea, armó un quinteto que al debutar en mayo de 1940 se hizo obligatorio en los clásicos bailes de "Tango y Jazz", sobre todo al ir unido a la orquesta de Juan D'Arienzo en el circuito de los clubes de barrio. La poderosa influencia del Quinteto de Django Reinhart se reflejó en su quinteto para el que convocó al sensitivo violinista Hernán Oliva. Luego transformado en sexteto, grabó entre 1943 y 1949 -año en que será disuelto-, cerca de 60 placas.
De ahí en adelante, convertido en un verdadero hombre espectáculo, se fue alejando paulatinamente del jazz para entrar en una faz más comercial. Aún así, consiguió destacarse de las orquestas de jazz del momento de estilos más melódicos, logrando que sus presentaciones en público batieran récords de asistencia.
En 1970, prácticamente es "redescubierto" por un público distinto durante una función del ciclo de jazz que se realizaba en el Teatro Santa María del Buen Ayre. Solo con su guitarra en medio del escenario y marcando el ritmo con sus pies, Oscar electrificó a una audiencia que lo ovacionó de pie, hecho que decidió su retorno, aunque esporádico, a los escenarios, la televisión y la radio. Incluso volvió a grabar en varias oportunidades, hasta que en 1999, con 70 años encima y como broche de oro a su carrera, registra su último LP, "Sí... Otra Vez!", desplegando una vez más ese swing que siempre lo caracterizó.
Quedan para la historia del jazz argentino sus grabaciones -entre muchas joyas- de Bésame mucho, Honeysuckle Rose, Whispering, I Found A New Baby, Sweet Georgia Brown, Caminos cruzados y Alexander's Ragtime Band, las de sus propias composiciones Scartunas, Hombre mio, Dolores e Improvisaciones sobre boogie-woogie, así como la de los tangos Milonga triste, La cumparsita y un largo etcétera.
Oscar Alemán, cuyo genio ayudó a desarrollar un estilo de tocar la guitarra en jazz en un tiempo en que ese instrumento no era importante para las orquestas, admirado en su patria más por su faceta histriónica y espectacular de tocar la guitarra -incluso colocada sobre su espalda- que por su talento y virtuosismo instrumental, falleció en Buenos Aires el 14 de octubre de 1980.

©Tango Reporter 2005

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