sábado, 11 de octubre de 2008

Compartiendo pensamientos


La aceptación

El gran secreto para derrotar el sufrimiento es la aceptación, ver las cosas como son, mirar la realidad a la cara y vencer la tendencia a negar los hechos o querer forzarlos hacia objetivos imposibles. Este es el primer paso hacia la liberación: aceptar, aceptar, aceptar más allá de nuestros deseos y preferencias. Cuando aceptamos, la mitad de la batalla está ganada, o mejor aún, la situación comienza a dejar de ser una batalla. Aceptar es encontrar en nuestro corazón la serenidad para liberarse de lo que nos da pesar, de la frustración de los imposibles... desde este lugar, seguramente, alcanzaremos una visión que nos conduzca hacia el futuro con una nueva perspectiva y así encontrarnoscon la oportunidad de una nueva aspiración, una nueva esperanza.
Aceptar es sobreponerse al no de hoy y del ayer, para encontrar la mirada nueva que nos transporte a un si, aunque diferente...
Aceptar es caminar hacia la paz, liberándose de lo peor, conservando lo mejor.
Sabido es que, cuando aceptamos la muerte de un sueño, morimos un poco con él...
pues no dejemos que muera, aceptemos simplemente que debemos replantearlo en nuestros corazones y sigamos adelante, manteniendo viva la esperanza.

La autoconfianza

Cuando nos enfrentamos a situaciones que nos afectan y generan en nosotros reacciones desesperadas, es necesario que nos centremos en nosotros mismos, observandonos y poniendo atención en las capacidades, dones, talentos, recursos, habilidades que nos son propios. Ante lo oscuro, no es sensato concentrarse en la oscuridad, cuando la solución realmente está en la luz. La conciencia debe desplazarse hacia nuestras zonas de poder. No funciona autocompadecerse o autoflagelarse. La actitud de victima solo nos conduce a buscar victimarios,y a no reconocer que somos nosotros mismos quienes estamos a cargo de nuestra vida. No patiemos la pelotra afuera, siempre será mejor ir al lugar dentro de nosotros, donde laten la iniciativa y la creatividad.


La búsqueda de apoyo

Hay momentos en los que pedir ayuda es la mejor decisión, pues lo que para nosotros resulta difícil o complicado, puede ser muy fácil para otros. No temas buscar ayuda, abandona el orgullo, arriésgate a dejar entrar a alguien que pueda tener una solución.



La fe
Cuando la lógica humana no es suficiente, cuando es muy grande el poder de la adversidad, es tiempo de clamar a un Poder Superior. Formamos parte de un plan espiritual, que no reconocemos, gracias al manto gris que han dejado en nuestros ojos el egoísmo, el miedo, el pragmatismo, la codicia y el utilitarismo. Lo que sucede tiene una razón para que suceda, aunque nuestra manera básica, dual y elemental de razonar, del tipo, "bueno o malo", "amigo o enemigo", "conveniente o inconveniente", "agradable o desagradable" no nos permita captarla. Aceptemos que "todo esta en su lugar", mal que nos pese.

La acción
Muchas veces la desesperación nos paraliza y nos llenamos de una ola de preocupación que no resuelve las dificultades. Es por eso que debemos hacer algo, ya sea al estilo "pasitos de bebé". Un poco cada día puede brindar mejores resultados que mucho hoy y nada mañana. Acción, una acción reflexiva es recomendable, dentro de lo que la angustia del momento nos permita.

Siempre, mientras estemos en este nivel de consciencia marginal en el que ahora vivimos, es seguro que nos sentiremos desesperados con cierta frecuencia, mientras no aprendamos a vivir más en el presente, a confiar más en nosotros y en Dios, mientras nuestras decisiones estén motivadas por las necesidades superficiales del ego, y mientras que nuestro sentido de identidad personal se base más en lo que tenemos y hacemos que en lo que realmente somos.




"Renunciar no es lo mismo que rendirse."
G. E. Prepelitchi


Vivir no es sólo existir, sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Gregorio Marañón (Médico y escritor español)

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ORACION POR LA FAMILIA DE NUESTRO AMIGO

SAGRADA FAMILIA